¿Cómo tratar la fiebre?




He pensado mucho en escribir este post, porque no soy doctora y no tengo licencia para dar orientaciones médicas. Sin embargo, he decidido compartirlo con ustedes, aclarando desde el inicio que todo es producto de mi propia experiencia en el cuido de mi hija. Tomando como base muchas cosas, como lecturas serias, consultas médicas con pediatras especializados, consejos de otras mamás, pero al final, mi propio instinto de madre, que siempre busca lo mejor para nuestros hijos. 




La fiebre, la temida fiebre. Creo que no hay cosa que atemorice más a una mamá primeriza, que sentir a su pequeño hijo con el cuerpo caliente.  Primero que todo, debemos saber que la fiebre no es una enfermedad en sí, sino más bien un mecanismo de defensa de nuestro organismo. Por tanto, no es del todo mala y no deberíamos eliminarla siempre, ya que ayuda a combatir los microorganismos causantes de muchas enfermedades, ya que una elevación de la temperatura corporal hace menos agradable el ambiente para la reproducción de virus y bacterias.

La fiebre es una señal de alerta de que se ha activado nuestro sistema inmunológico, y esto es producto de una enfermedad, que puede ser causada generalmente por un virus o una bacteria. He aquí la diferencia. Debemos tener especial cuidado con esto porque no es lo mismo una enfermedad viral, que una infección bacteriana.

Por lo común, los virus causan fiebres leves y que no empiezan súbitamente; en cambio las bacterias provocan fiebres muy altas y repentinas.

No me gusta salir corriendo al hospital a la primera señal de fiebre porque más bien se puede enfermar de algo peor. Además si es un virus, no podemos hacer nada, más que esperar su ciclo de vida, que va de 3 a 7 días. No existen medicamentos que ataquen directamente a los virus, lo que podemos hacer es minimizar los síntomas (fiebre, dolor, vómitos, etc.); pero en sí, ningún medicamento puede combatir al virus.

Lo contrario pasa con las bacterias. En este caso sí podemos tomar medicina para combatirlas, y debemos hacerlo. Hablamos de los antibióticos, que se encargan de matar las bacterias, pero no nos ayudan directamente a sentirnos mejor, sino que los síntomas van desapareciendo a medida que las bacterias van dejando nuestro organismo.

Pero un error muy frecuente es administrar antibióticos indiscriminadamente ante cualquier fiebre que tengan nuestros hijos. Esto no es correcto y no debemos hacerlo. ¿Por qué? Porque como les mencioné, si se trata de un virus, en nada nos van a ayudar los antibióticos, todo lo contrario, van a debilitar nuestro sistema inmunológico haciendo que el virus tarde más tiempo en irse y corremos el riesgo de que la enfardad se complique y progrese a algo más complicado. Además creamos una resistencia y luego cuando realmente necesitemos antibióticos (para tratar infecciones bacterianas) nuestro cuerpo no responderá satisfactoriamente y tendremos que recurrir a antibióticos más fuertes. Todo esto sin olvidar que este tipo de medicamentos traen consigo una serie de efectos secundarios muy molestos, que no vale la pena hacer pasar a nuestros pequeños innecesariamente, los más comunes son los malestares estomacales, como gastritis y diarreas.

Repito, no demos antibióticos, a menos que se requiera tratar una infección bacteriana, y esto solo lo podemos confirmar con exámenes de laboratorio. Podemos tratar las fiebres de otra manera, que en la mayoría de los casos son enfermedades virales, y los virus los combate nuestro propio cuerpo, por eso lo más recomendable es ayudar a fortalecer ese maravilloso sistema de defensas que tenemos. Hay muchas formas de hacerlo, pero les comparto tres, que me han dado muy buenos resultados, no solo a mi hija, sino a toda la familia.

Para fortalecer el sistema inmunológico:

- Jugo de vegetales. Tengo la suerte que a mi pequeña le gusta. Le preparo un jugo con zanahoria, remolacha, tomate y naranja (o limón), con un poco de azúcar. 



- Sopa de pollo con mucho ajo y cebolla. También le gusta, y es una gran suerte. Creo que de algo sirvió que le preparara sus purés de bebé con mucha cebolla y un toque de ajo. Solo para darle sabor al momento de cocer las carnes y verduras. Ya cuando procesaba el puré se lo sacaba, pero quedaba con el sabor característico de estos dos ingredientes. Para la sopa de pollo no usen pechuga, mejor pierna y muslo, y agreguen alguna papa o un poco de espaguetis para que aporte su ración de carbohidratos.  





- Miel con limón. 100% recomendadísimo. Es excelente para los resfriados. Pero “ojo”, no es limonada con miel, ni té de limón. Es puro jugo de limón. Para mi pequeña uso una de las tapitas dosificadoras que traen los jarabes (son más o menos de 10ml). Ahí exprimo el jugo de medio limón y le agrego una cucharadita de miel de abejas, y para que no quede muy viscoso le pongo unas dos o tres cucharaditas de agua. Y luego se lo toma poco a poco con cucharita. Si es para un adulto, se exprime el limón entero y se le agrega una cucharada grande de miel. Esto lo tomamos dos veces al día, por la mañana y por la noche, siempre después de comer, porque el limón tiende a bajar la presión. A propósito, una vez mi hija tenía una leve fiebre y le di este remedio, poco después de una hora, la fiebre se fue. Investigué sobre los usos del limón para bajar la fiebre y encontré que funciona. Claro, me imagino que solamente en fiebres muy leves. 





A continuación les cuento cómo manejo las fiebres de mi hija.


1. Por lo general, la temperatura normal oscila alrededor de los 36.5°C. Cuando se eleva hasta los 37.5°C no suelo medicarla, a menos que la vea muy decaída. Pero en este rango no hablamos específicamente de fiebre, sino de un término que los doctores llaman “febrícula”; y si los niños están con buen estado de ánimo, jugando y comiendo bien, es mejor no medicarlos y dejar que sus mismas defensas se encarguen del asunto. Ya me ha sucedido en dos o tres ocasiones, que ha tenido fiebre en este rango, pero que baja sola, sin ningún medicamento, entonces pienso que era algún virus que quiso atacarla pero que su sistema inmunológico se hizo cargo (con ayuda de la fiebre).

2. Si la fiebre pasa de los 37.5°C hasta los 38.5°C la trato en casa, inicialmente con acetaminofén (o paracetamol), en la dosis adecuada. Les cuento que antes pensaba que este medicamento no hacía ningún efecto, pero en realidad no estaba administrando la dosis correcta. Por lo general, la mayoría de medicamentos que toma actualmente mi hija se dan en dosis de 2.5 o 3ml. Pero en el caso de la acetaminofén le corresponden 5ml. Además importa mucho la concentración, en Nicaragua circulan mucho los medicamentos con una concentración de 120mg/5ml. Pero también encontramos una marca muy conocida “Tylenol” que viene en 160mg/5ml. En este Link de Healthy Children les dejo una tabla muy útil para calcular adecuadamente la dosis correcta. Recordemos que este medicamento es de venta libre y tiene fama de ser inofensivo, pero no lo es, si sobrepasamos las dosis recomendadas podemos provocar algún daño hepático.

Si la fiebre regresa antes de las 4 horas (que es lo mínimo que podemos esperar para repetir la dosis), le doy Dipirona (también conocida como Metamizol), bajo la marca comercial de Novalgina. Este medicamento fue recetado inicialmente por su pediatra, cuando le comenté que la acetaminofén no me estaba funcionando. Así que no es automedicación. Además, cuando se da el caso, siempre le doy una llamadita al doctor para verificar la dosis (ya que varía conforme van creciendo).

También podemos ayudar a bajar la fiebre con un baño. Yo me rehusaba a bañarla con fiebre, hasta que un día la pediatra nos mandó a bañarla en el hospital a las tres de la mañana! Lo hago con agua a templada. Ni fría, ni tibia. También debemos dar abundantes líquidos, especialmente sales de rehidratacion orales (suero).

En este rango de fiebre, solo la llevo al hospital si los medicamentos no están haciendo efecto, que también me ha sucedido, entonces no espero más y nos vamos al hospital, porque probablemente estamos ante una infección bacteriana.

También la llevamos al hospital si la fiebre persiste por más de tres días. Aunque esté controlada con medicamentos, si llegamos al tercer día es momento de ir a visitar al doctor.

3. Cuando la fiebre pasa de los 38.5°C también la llevamos al doctor porque si llega a los 39°C me empiezo a poner nerviosa.


No les estoy diciendo que no lleven a sus hijos al doctor cuando tienen fiebre, pero antes podemos tratarla en casa, siguiendo siempre las medidas adecuadas y monitoreando el curso en todo momento. De hecho, siempre debemos acudir al médico en los siguientes casos:

1. Si el niño es menor de tres meses. No importa si es leve, debemos acudir de inmediato.


2. Si persiste por más de tres días. Aunque sea leve. 


3. Si se trata de una fiebre muy alta. Desde el primer día, si empieza súbitamente y muy alta, acudamos de inmediato.

Otro consejillo para distinguir una infección bacteriana de una enfermedad viral, es observar otros síntomas. Si anda moquitos o estornudos lo más probable es que se trate de un resfriado común. Pero si no tiene ningún otro síntoma, cuidado estemos ante alguna infección en las vías urinarias, que es una de las más comunes y que se presenta con muy pocos síntomas adicionales.

Y si observan las amígdalas inflamadas, no siempre es por una bacteria. ¡Yo no lo sabía! También los virus pueden provocar amigdalitis.

Deseándoles una feliz semana y felices Pascuas de Resurrección.
Cuiden mucho a sus pequeños…







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