Inteligencia Musical



Este miércoles continúo explicando a grandes rasgos los diferentes tipos de inteligencias, según Howard Gardner. Si te perdiste alguna de las entradas anteriores, te invito a leerlas, ya hemos conocido sobre la inteligencia lógico matemática, la inteligencia lingüística, la inteligencia espacial y la inteligencia kinestésica. ¡Dales un vistazo!




Hoy hablaremos sobre la inteligencia musical, que no es más que una marcada sensibilidad a la música, tanto para crear secuencias musicales, como para interpretarlas.

Muchos expertos han propuesto que la inteligencia musical tiene un fuerte vínculo genético, pero también influye mucho el ambiente donde se desarrollan las personas. Y en muchos de lo casos es una habilidad que se aprende y se desarrolla a partir de la práctica. 

Conozco todos los casos. Músicos que son nietos y bisnietos de otros músicos, músicos que crecieron rodeados de instrumentos musicales, ya sea en casa o en la escuela, y también músicos como mi hermano que aprendieron solos, sin ninguna instrucción de expertos, sin antecedentes genéticos y sin haber crecido en ambientes propiamente musicales.




Para todos, la música tiene algún significado, los ritmos y sonidos son tan variados que alcanza para todos los gustos. La música tiene la capacidad de transportarnos a otro lado, porque evoca recuerdos y sentimientos.

Muchos, como yo, aunque no sepamos cantar, ni tocar ningún instrumento, sentimos que las notas musicales vibran en nuestro interior, como si tocaran el alma.

Las personas usan la música para enamorar, para relajarse, para alabar a Dios y para divertirse. 

Incluso, existe una teoría sobre el origen del universo, en la cual no quiero profundizar porque aún no la he estudiado bien, llamada La Teoría de las Cuerdas, pero lo poco que he leído tiene bastante lógica. No está de más decir que la primera vez que tuve conocimiento de esta teoría fue a través de la comunidad Ignaciana. Pero ese es otro tema, que por cierto, daría mucho para escribir y debatir, y que no cabe en el giro de este Blog. 



En punto es que música está presente en todas las personas y desde todos los tiempos; y es importante desarrollarla desde la primera infancia porque potencia enormemente la sensibilidad.

¿Cómo podemos estimular la inteligencia musical en los niños?


Debemos hacerlo desde que están en el vientre materno. Ya te he comentado que podemos poner música a nuestros bebés cuando estamos embarazadas, mientras más pequeños sean los niños, más primitiva debe ser la música. Y cuando hablo de primitiva no me refiero a la música de las cavernas, sino a la música más simple, sin muchas combinaciones de ritmos e instrumentos. Me refiero a la música clásica o instrumental. Como lo dicen muchos expertos y lo experimenté yo misma, los bebés son capaces de escuchar los sonidos cuando están en nuestra pancita, por eso cuanto antes los estimulemos musicalmente, mejor.

1.    Acostumbra ambientar con música alguna de las actividades diarias para que forme parte de la rutina, por ejemplo la hora del baño, la hora de dormir, o cuando hacen juegos tranquilos.


2.    Cántale canciones, y a medida que crece continúa cantando, pero invítalos a imitar el ritmo de las canciones. Es decir, no es necesario que sepan la letra, canten con una sola sílaba, pero siguiendo el ritmo. 


3.    Pon instrumentos musicales a su alcance y observa hacia cuáles está inclinado: instrumentos de viento (flautas, trompetas), instrumentos de cuerda (guitarra) o instrumentos de percusión (tambores). Esto te permitirá más adelante (alrededor de los 4 o 5 años) poder orientarlos a aprender algún instrumento de acuerdo a sus gustos, preferencias y habilidades. 


4.    Enséñale que los ritmos evocan emociones. Por ejemplo, pon música instrumental a la hora de dormir y dile que es una melodía suave para relajarse. Por el día, pon música bailable y dile que ese ritmo invita a mover el cuerpo. También pueden jugar a moverse según el ritmo de varias canciones. Pon música con ritmo acelerado y dile que se mueva rápido, y luego pon música suave y dile que se mueva despacio.  


5.    Cuando des instrucciones pequeñas hazlo con alguna entonación.


6.    Escuchen una determinada canción e identifica un ritmo particular dentro de la misma canción. Bailen libremente, pero dile que cuando suene ese ritmo que escogiste deben levantar las manos, o agacharse. La idea es que los niños aprendan a identificar los sonidos y sepan que en una misma melodía pueden haber sonidos diferentes. 


Es divertido hacer las cosas mientras cantamos!! Inténtalo con tus hijos!!